lunes, 4 de marzo de 2013

Dos mujeres y un destino (Diana y Nadia)

Jelou amiga mía.

Como puedes comprobar soy mujer de palabra y cumplo lo dicho. Estaremos en contacto. Nada de dejar pasar meses de silencio (las llamadas puntuales de cumpleaños, sms y whatsap  no puntúan a partir de ahora).

No  sé tú, pero yo necesitaba como agua de mayo este contacto entre nosotras. Siento que hay cosas que solo a ti puedo contarte, y no porque sean importantes (me temo que mi vida es más banal de lo que me gustaría) sino porque tú entiendes.

¿Recuerdas que en el instituto las dos escribíamos un diario que nos dejábamos leer? Pues ya ves… igual no hemos madurado puesto que  a los treinta y ocho estamos en estas.

A propósito de los treinta y ocho… Te vi genial en la cena. Casaditas como tú sois mi envidia. Ya sé ya sé que no todo es perfecto, pero… Mira la moi, que currículum amoroso tiene. Patético sería el adjetivo conveniente.

Bien… Ya tienes mi correo. Seguiré narrándote  con mis aventuras y desventuras, y esperando las tuyas. Y es que amiga mía… No somos ná.

Besos recuperados al tiempo.
Diana.



 

Salud, querida. 

No somos ná, pero lo intentamos...

¡Qué suerte haber coincidido en la cena!
Recordar aquella amistad y ponernos al día en una sola noche, tiene mérito. Formábamos un buen equipo: la amistad por encima de todo. Es estupendo que volvamos a estar en contacto, cada segundo cuenta.

Yo seré tu envidia, pero te aseguro que ahora mismo, tú eres la mía. Si yo te contara....!!! Nadie dijo que el matrimonio fuese una un camino de rosas, pero tampoco avisaron  de que el camino extramatrimonial era una montaña rusa.
Sí, has leído bien, voy por la autovía y por una carretera comarcal a la misma vez.
Ya te contaré, ya. Encontrarnos, ha sido todo un acierto.

Amiga mía, seguiremos en contacto.
La de cosas que tenemos que actualizar, jajajaja.
Besos que te mando.

Nadia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario