¿Recuerdas aquellas mañanas de C.O.U cuando yo me dedicaba a escribir poemas malísimos pensando en Daniel mi gran amor por aquel entonces? Pues ésta es hija de aquellas. Tengo la misma sensación de querer huir que entonces cuando miraba por la ventana sin escuchar a nada de lo que se decía en el encerado.
Dicen que a mal tiempo buena cara, pero ¿qué pasa si hace buen tiempo y tienes mala cara? Te diré mi receta: polvos iluminadores (diosss Nadia me ha venido a la mente una bromilla con la palabra y mis carencias, qué zafia me estoy volviendo con el célibato jajaja).
Y hablando de sexo… Eso de las autopistas, carreteras y matrimonio huele a aventurilla. No te voy a preguntar nada, amiga mía. Tú contarás cuando, lo que y cómo quieras. Contenta sí que te vi, con luz en los ojos, y algo me dijo que no era por tu Pablo, será que nos conocemos demasiado ¿verdad?
Yo también tuve esa luz hace unos meses, pero ahora estoy opaca total. Y no es por Julián. Casi diez años juntos y no queda nada. Ahora pienso que es una suerte no quisiera que tuviesemos hijos. ¿Te imaginas qué papelón en estas circunstancias? Aunque igual eso lo habría cambiado todo. A saber.
Y es que, amiga mía, no somos ná.
Besos de adolescencia recobrada.
Diana.
No somos ná, pero lo intentamos.
Sí, Diana. Esa sensación de la que hablas, todavía pasea por los pasillos de mi mente. Querer escapar, si no fuesen por las gemelas... lo habría dejado todo, pero todo, hasta esa aventurilla, jajaja. Hace poco me ofrecieron trabajo en una multinacional, me trasladaban por el momento a Milán, pero es que arrastro mucho lastre y he decidido dejar pasar esa oportunidad y quedarme en mi despachito y en mi vida singular, con días en plural.
¡Qué lista eres! Todavía sigue funcionando esa química entre nosotras. Efectivamente, ese brillo no es por Pablo, el causante es el hermano de mi futura cuñada. ¡Ay, Dios! Se nos ha ido de las manos y ahora no sabemos cómo pararlo.
Hace un año, mi hermano y su novia nos dieron la noticia de su boda, para este otoño. Así que sin saber ni cómo, ni por qué, nos comprometimos él y yo en organizarle la boda. Quedamos para un café, imagínate, menos de la boda se habló de todo, família, hijos, trabajo, parejas... y ahí empezamos a contar los minutos. Seguimos quedando con la misma excusa, y el resultado es que no hemos planeado nada para nuestros hermanos y sí para nosotros.
Si no me hubiera quedado embarazada tan pronto.... ¿Crees que nos hubiéramos casado Pablo y yo?
Te envío fuertes abrazos, amiga mía.
Nadia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario